En las últimas horas se produjo un atentado a la cultura, la memoria, a los derechos humanos, a la vida democrática y a lo que se conoce como “civilización”. El derribo de la escultura de Osvaldo Bayer responde a las características fascistas de este gobierno.
Como rebelde desde siempre, Don Osvaldo vislumbró los ciclos de violencia política y se adelantó a esta época de despojos y agresiones. Este es un nuevo episodio, de un libro escrito hace tiempo atrás.
Pero además, en tiempos de falsas libertades y de falsos profetas libertarios, Osvaldo Bayer también se proclamaba libertario.
También, suena paradójico que quien hizo la entrevista y publicara el libro Osvaldo Bayer (Quería escribir para el pueblo), sea un tal Nicolás Wiñazki.
Entonces, ¿quién es él libertario? Porque, entre Osvaldo Bayer y el #Topo hay un mundo de distancia.
